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Pancho Sandoval

Nacional

AMLO permanece “estable”: se contagió de coronavirus tras viajar por el país sin mascarilla y minimizar la pandemia

El presidente mexicano sigue realizando sus funciones y dice sentir sólo síntomas leves, según autoridades. López Obrador contrajo COVID-19 después de un año desobedeciendo las recomendaciones sanitarias.

El presidente mexicano sigue realizando sus funciones y dice sentir sólo síntomas leves, según autoridades. López Obrador contrajo COVID-19 después de un año desobedeciendo las recomendaciones sanitarias.


Antes de dar positivo al COVID-19, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, mantuvo sus actividades igual que había hecho en el último año de pandemia: haciendo eventos públicos en varios estados, sin usar mascarilla, y viajando en aviones comerciales.
López Obrador, apodado AMLO, anunció su contagio el domingo por la noche en la red social Twitter, asegurando que sufre síntomas leves y que seguirá con sus funciones desde el aislamiento. Políticos de todos los partidos mexicanos le han enviado sus mejores deseos de recuperación, al igual que presidentes de otros países.


En los días previos al anuncio participó en varios eventos sin cubrebocas y celebró varias reuniones a puerta cerrada.


Los científicos consideran que una persona es más contagiosa en los dos días antes de comenzar a mostrar síntomas y en los cinco siguientes tras empezar a sufrirlos.
López Obrador tiene 67 años y padece hipertensión, una de las comorbilidades que puede agravar los síntomas del nuevo coronavirus.


No queda claro si el presidente de México se había vacunado antes de su contagio, pues él indicó que se inyectaría hacia febrero para respetar que el calendario le da prioridad al personal médico en primera línea (además, la inmunidad tras la inyección se tarda por lo menos dos semanas en desarrollarse).


Hasta ahora en América Latina el único presidente que se sabe fue vacunado es el argentino, Alberto Fernández. México es de los países que ha aplicado menos vacunas por cada 100 habitantes, de entre las naciones que ya están vacunando contra el COVID-19, según datos comparativos.


Una agenda con posibles focos de contagio


Durante la semana, López Obrador realizó sus conferencias de prensa diarias, dictadas dentro de un salón cerrado del Palacio Nacional y durante las que no usa cubrebocas. El mandatario viajó desde Ciudad de México al estado norteño de Nuevo León el viernes, donde participó en una ceremonia militar con varios integrantes de su Gabinete, también sin cubrebocas.


Ese mismo viernes estuvo junto con el canciller, Marcelo Ebrard (que está actualmente aislado), en la casa en Monterrey de un ex asesor, Alfonso Romo, y fue desde ahí donde entabló su primera llamada con el presidente estadounidense, Joe Biden. Posteriormente tuvo un encuentro con empresarios en el que estuvo la nueva ministra de Economía, Tatiana Clouthier (quien dijo que se “quedará unos días en casa” tras conocerse el contagio de AMLO).


El sábado, López Obrador continuó con su agenda en Nuevo León, con reuniones en las que estuvieron más ministros de su Gabinete y el gobernador del estado, Jaime Rodríguez (que dijo que estará en aislamiento).

Después tomó un vuelo comercial hacia el estado de San Luis Potosí, donde estuvo con ese gobernador y más secretarios federales y locales. El domingo, en ese mismo estado, AMLO inauguró una instalación de la Guardia Nacional (sin usar cubrebocas) acompañado de funcionarios federales y estatales de seguridad.


Sin cumplir las recomendaciones de su propio Gobierno


Desde el inicio de la pandemia en México, hace casi un año, las autoridades han instado a la población a quedarse en casa (sin ofrecer, como sucede en otros países, ayudas económicas directas a la gente en general para que pueda darse el lujo de quedarse en casa). Sin embargo, López Obrador prácticamente no detuvo sus giras por el país y en el verano incluso viajó a Washington D.C..


México se encuentra actualmente en su peor momento por las crisis conjuntas del nuevo coronavirus. Diecinueve de los 20 jornadas con más muertes registradas diarias en el país han sido en este enero.


Casi 150,000 personas han perdido la vida, según el recuento oficial, aunque las autoridades hacen muy pocas pruebas y han reconocido que el saldo real sería hasta tres veces mayor.


Los hospitales están por encima de su capacidad en varios estados, sin poder aceptar a pacientes que requieran tratamiento; los crematorios no se dan abasto ni alcanzan los ataúdes; y hay una escasez de tanques de oxígeno que ha llevado a algunos mexicanos a fabricar tanques caseros para que sus familiares no mueran en casa.


El mismo López Obrador también ha hecho menos en varias ocasiones otras medidas de precaución que su propio Gobierno promueve.


“Me dicen que [la mascarilla] no es indispensable”, dijo el mandatario en diciembre, pese a las recomendaciones constantes de su propia secretaría de Salud mexicana, así como de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés).


Varios integrantes del Gabinete mexicano ya estuvieron contagiados a lo largo del último año, más recientemente el portavoz Jesús Ramírez Cuevas, este enero.


Aun así, es poco frecuente que las y los ministros federales utilicen cubrebocas en eventos públicos, y algunos incluso han promovido remedios falsos o no comprobados para intentar justificar no ponerse mascarilla.


La secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero (quien este lunes asumió el encargo de dar la conferencia de prensa diaria), ha dicho que no usa la protección de boca y nariz internacionalmente recomendada porque toma “gotas de nanopartículas de ácido cítrico” para protegerse. Esas gotas no tienen eficacia comprobada alguna.


Los dichos de AMLO sobre la pandemia
Además de su ejemplo de no usar mascarilla y de seguir viajando, el presidente ha minimizado con sus palabras la pandemia desde que comenzó hace un año.


En el primer semestre de 2020, cuando ya había contagios comunitarios en México, el presidente seguía promoviendo que la gente se abrazara (desobedeciendo el distanciamiento social que promueve su Gobierno), y después declaró que se sentía protegido porque traía en su cartera un “amuleto” del sagrado corazón católico.


En otras ocasiones, dijo que “no mentir y no robar” supuestamente eran suficiente protección contra el coronavirus.


Hacia abril de 2020, cuando por lo menos 1,000 mexicanos ya habían perdido la vida por COVID-19, López Obrador incluso opinó públicamente que la pandemia le había caído al país “como anillo al dedo” para que sus políticas que dice son de “transformación” salieran “fortalecidas”.


Fuente: Telemundo

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